Entre sus numerosas innovaciones a lo largo de los años, Longines ostenta el honor de crear el primer reloj de pulsera con doble huso horario, el Zulu Time de caja cuadrada presentado en 1925. Un siglo después, la firma de Saint-Imier lanza el Spirit Zulu Time 1925 para conmemorar este 100º aniversario. No se puede decir que el reloj rectangular del siglo pasado haya servido de inspiración en cuanto a diseño, pero sí en espíritu (y su nombre). Para ello ha elegido el tamaño de 39 mm y le añade un bisel con inserto de oro rosa y números e índices grabados, consiguiendo que el look del versátil reloj deportivo de Longines adquiera un precioso toque retro que lo diferencia del resto de la colección.
La colección Zulu Time se presentó en 2022 en un tamaño de 42 mm que complementaba los modelos tres agujas y cronógrafo de la línea Spirit. Adaptándose a la evolución del mercado, en 2023 vio la luz la versión en 39 mm, la que personalmente creo que es su tamaño ideal. Su silueta más elegante y equilibrada, refleja mejor su estilo de inspiración histórica, ofreciendo una combinación increíblemente versátil que lo convirtieron en una de las opciones GMT más convincentes en su nicho de precio. La oferta subió un escalón en 2024 con el primer Zulu Time de titanio, adoptando el tamaño de 39 mm.
La edición conmemorativa Spirit Zulu Time 1925 que hoy os presentamos presenta las mismas características del resto de referencias, con la salvedad de un par de detalles que lo convierten en la versión más atractiva de los Zulu Time hasta la fecha. Utiliza la compacta caja de acero de 39 mm que ya conocemos de ediciones anteriores. Aunque su forma general es la que podemos esperar en un reloj deportivo estándar, los acabados de la caja están bien ejecutados, con un marcado acabado cepillado de las superficies (radial en las superiores, horizontal en el lateral de la carrura) en bello contraste con el pulido del biselado de asa a asa. Con una cota de 13,50 mm su grosor resulta un poco excesivo, sobre todo si lo referimos a su diámetro. No es que sea excesivamente alto, pero carece del perfil de caja esbelto y ceñido que sí presentan algunos de los competidores del Spirit. La corona atornillada garantiza una hermeticidad de 10 bar (100 metros), la misma que tiene el resto de la colección.
La gran novedad del Spirit Zulu Time 1925 es que en lugar del tradicional inserto cerámico que culmina el bisel bidireccional del resto de referencias de la colección, luce un anillo recubierto con 200 𝜇 de oro rosa con cepillado circular y una escala de 24 horas grabada con acabado mate. Según Longines, el uso del oro rosa hace referencia a la banda de cobre de 350 años que marca el Meridiano de Greenwich en el Real Observatorio de Greenwich (Inglaterra). Combinado con los detalles dorados de la esfera, la estética general del reloj es ciertamente sobresaliente, sumando calidez, encanto vintage y un punto de lujo que le sienta de maravilla. La otra gran diferencia es que es el primer Spirit Zulu Time que implementa una trasera atornillada con cristal de zafiro.
La esfera se mantiene casi invariable, aunque implementa pequeños y sutiles cambios que logran crear una imagen más nítida y agradable. La esfera negra mate, los numerales arábigos aplicados de perfil alto, las manecillas rectas en forma de espada y los índices romboidales que acompañan las posiciones horarias incrustándose en el anillo exterior pulido son, a estas alturas, sellos distintivos de Spirit. En primer lugar, la escala perimetral se ha simplificado y prescinde de las divisiones de 1/5 segundos, ganando en legibilidad y nitidez.
Más importante aún: en lugar del Super-LumiNova de color arena de los Zulu Time estándar que imita la pátina vintage, el 1925 opta por un nítido blanco, y además reemplaza los detalles en oro amarillo por oro rosa a juego con el bisel. Este cambio en el dorado hacia un tono más rojizo alcanza cada uno de los componentes de la esfera, desde las agujas hasta los índices, escalas y el texto. Sin colores adicionales que compitan por captar la atención, el Spirit Zulu Time 1925 resalta hábilmente el perfecto equilibrio, armonía y proporcionalidad de su diseño. Incluso el único elemento completamente nuevo de la esfera, el grabado de minutos «1925-2025» a las 6 horas que es la única referencia visible en la esfera del motivo de esta edición, se ha mantenido cuidadosamente sobrio (negro sobre negro) para evitar posibles molestias visuales.
Aunque se mantiene el controvertido logotipo de cinco estrellas aplicado a las 6 horas (entre las definiciones Zulu Time y Chronometer), en otra buena decisión se ha reducido la cantidad de texto presente en el dial al prescindir del Automatic bajo el logo del reloj alado aplicado a las 12 horas. Cabe recordar que las cinco estrellas es uno de los elementos identificativos de la línea y todo un homenaje a la historia de la marca, ya que en la década de los 60 reflejaban la máxima calidad y fiabilidad de los movimientos de Longines utilizados en la colección Admiral.
Las bien diferenciadas manecillas centrales de horas y minutos están acompañadas por un segundero con punta de flecha y la manecilla GMT. Esta última destaca por su gran punta triangular y su tija negra. Todas ellas cuentan con aplicación de la misma sustancia luminiscente blanca que los índices. Como es habitual, la ventana de fecha ocupa el lugar del índice horarios a las seis horas, con un disco negro y numerales serigrafiados en blanco.
Centrándonos en la función de segundo huso horario, la clave es que la manecilla de las horas (local time) se mueve de manera independiente de la aguja GMT (home time), lo que convierte al Longines Spirit Zulu Time en un GMT auténtico. Este sistema es muy cómodo por su ajuste rápido y sencillo, y además no requiere parar el segundero. Recordemos que en otros calibres ETA con dicha función, el elemento que se mueve es la aguja GMT, un sistema más engorroso.
En lo que respecta a su mecánica, no hay cambio alguno respecto a los Spirit Zulu Time, ya que sigue recurriendo al calibre L844.4. Basado en el ETA A31.L411, es una versión considerablemente modificada y exclusiva para Longines. Late a una frecuencia de 25.200 alternancias por hora y ofrece una reserva de marcha de 72 horas, tres días que nos permiten pasar el fin de semana despreocupados de su funcionamiento. Implementa una espiral de silicio que le confiere sus propiedades amagnéticas, y por si fuera poco, su cronometría está avalada por el certificado COSC, lo que le permite ubicar la definición chronometer en la esfera.
En lugar del habitual decoración con Côtes de Genève, Longines decora los puentes y el puente del volante del Spirit Zulu Time con un perlado ancho y nítido que le confiere una apariencia más impactante. Sin embargo, es el rotor PVD de oro rosa personalizado el que se lleva todo el protagonismo en esta edición conmemorativa, con un mapamundi grabado en relieve y acentuado por un cepillado radial. Este detalle no solo combina a la perfección con el tono del bisel y los detalles de la esfera, sino que el propio mapamundi es un motivo realmente atractivo que casa a la perfección con la función GMT.
Longines entrega el Spirit Zulu Time 1925 con un brazalete de acero de tres eslabones, con mecanismo de liberación rápida mediante pulsador para facilitar el cambio de correa. Este brazalete es un elemento común en la familia Spirit y se mantiene prácticamente sin cambios en este modelo. Si bien la construcción es relativamente común, destacan los bordes pulidos de los eslabones interiores contrastando con el predominante cepillado. Aunque el cierre desplegable ofrece varias posiciones para ajustar la longitud del brazalete, no cuenta con un sistema de microajuste. Parece un detalle menor, pero creo que ya debería ser un elemento común en todos los brazaletes por su inestimable ayuda a la ergonomía. Adicionalmente, se acompaña de una correa NATO negra.
Con el número de referencia L3.803.5.53.6, el Longines Spirit Zulu Time 1925 tiene un precio de 4.500 €. Para situarlo en contexto, tiene el mismo precio que el Zulu Time de titanio, cuesta 1.000 € más que las versiones habituales de 39 y 42 mm con brazalete de acero (3.400 € con correa de piel), y 600 € menos que las versiones bicolor (bisel y corona con recubrimiento en oro, con brazalete de acero).






































































































