El nombre del Girard-Perregaux Laureato Fifty es muy significativo y nada casual. Fifty hace referencia al número 50 en inglés, que son los años transcurridos desde que Girard-Perregaux presentó su icónico Laureato. Si tuviera que elegir una década prodigiosa de la relojería de pulsera, me decantaría sin duda por los años 70. Es en este periodo cuando nacen los grandes iconos de la relojería moderna: Royal Oak, Nautilus y el Overseas, tres relojes legendarios de los que hemos hablado hasta la saciedad. Girard-Perregaux no se quedó atrás en esta tendencia y en 1975, antes que los dos últimos, presentó el Laureato.
Por causas diversas, el Laureato no ha adquirido la fama de los relojes mencionados, algo en lo que probablemente ha tenido mucho que ver que inicialmente se presentó con un movimiento de cuarzo, de enorme precisión y con certificado de cronómetro, pero al fin y al cabo, un reloj de cuarzo. A este avance de la época, que a punto estuvo de acabar con la industria relojera suiza, se apuntaron prácticamente todas las marcas relojeras, pero Girard-Perregaux fue la única firma que presentó su icono moderno con este tipo de movimiento. Esta decisión tenía toda la lógica del mundo ya que Girard-Perregaux fue uno de los pineros en investigar la tecnología del cuarzo aplicada a los relojes. Incluso la frecuencia de 32,768 vibraciones por hora de sus primeros movimientos de cuarzo se ha convertido en la frecuencia estándar de la industria, algo que se mantiene incluso hoy en día.
Dejando de lado las cuestiones históricas, el Laureato con el que se homenajea Girard-Perregaux, aporta unas caracterílstica muy distintas a las del original, entre ellas su movimiento mecánico, pero lo hace respectando los códigos estéticos que define este reloj. Aparte de su mecanismo, la primera gran diferencia que observamos es su tamaño. Así, si el Laureato de 1975 medía 31 milímetros del diámetro, el Laureato aniversario crece considerablemente hasta los 39 mm.
El carácter bitono que le otorgan el acero y el oro con los que elabora distintas partes de la caja y del brazalete del Laureato aniversario es el gran factor que enlaza este reloj con el original de 1975. Además, los dos metales se distribuyen de forma idéntica. El acero se utiliza en la carrura de la caja y en los laterales de los eslabones del brazalete. El oro, amarillo al igual que el original, se aplica en el bisel y en el eslabón central del brazalete.
Como es propio de las firmas del más alto nivel, en sus elementos externos se combinan distintos acabados. En el caso del Laureato Fifty a la superficies principales se les aplica un acabado satinado, mientras que los cantos de la carrura y del bisel son pulidos.
El mismo carácter sofisticado lo encontramos en la esfera que, a pesar de solo mostrarnos la sindicaciones básicas de horas, minutos, segundos y fecha, comporta una complejidad decorativa del máximo nivel. Su fondo está ornamentado con un motivo estilo “Clous de Paris” que forma parte de los genes de los Laureato. Los índices horarios, realizado en oro amarillo, están aplicados por encima de la base. Por su parte el nombre de la marca y su logotipo se aplican sobre una plataforma creada a tal efecto. Las agujas, también de oro amarillo, son centrales y recorren un índice perimetral que combina un fondo gris con marcadores dorados, combinación tonal que domina toda la esfera.
En el apartado mecánico, el Laureato Fifty tiene el privilegio de inaugurar un nuevo movimiento, el Calibre GP4800. Se trata del mecanismo que se desveló hace tan solo un par de semanas, y sobre el que publicamos este artículo. En él me aventuraba a predecir que “en breve” veríamos un nuevo reloj equipándolo, y más breve no ha podido ser el periodo de espera. Por tanto, poco que decir sobre este movimiento que no se plasmara en dicho artículo, solo señalar que con el Laureato Fifty parece claro que se inaugura una nueva etapa en los relojes de Girard-Perregaux.
Aunque los relojes “mixtos” no son mi debilidad, en esta ocasión adquiere una total coherencia por la fidelidad estética con el Laureato de 1975. Además, el atractivo del resultado final es indiscutible. El Girard-Perregaux Laureato Fifty se emitirá en formato de edición limitada, a tan solo 200 ejemplares. Su precio es de 28.400 €.

































































































