Girard-Perregaux presenta el impresionante Minute Repeater Flying Bridges, una vanguardista obra de arte que reúne dos grandes complicaciones

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El Minute Repeater Flying Bridges es la última obra maestra de Girard-Perregaux, un derroche de alta relojería que implementa dos grandes complicaciones: un repetición de minutos y un tourbillon, al que se les une un sistema de cuerda automática por micro rotor y la reconocible arquitectura de los Tres Puentes de la firma de La Chaux-de-Fonds, todo ello presentado bajo un vanguardista diseño esqueletado donde los componentes parecen suspendidos dentro de la caja.

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El legado histórico de Girard-Perregaux

Aunque exhibe una estética indudablemente moderna, el Minute Repeater Flying Bridges incorpora algunos elementos tradicionales inspirados en la rica herencia de la Maison y su historia de más de 230 años. El primero de ellos son los citados tres puentes (dos en la parte delantera, el tercero en la parte posterior del movimiento), una característica inspirada en los icónicos puentes de Constant Girard presentados por primera vez en 1867. En 1884, tras perfeccionar su diseño, Constant Girard (1825-1903) buscó proteger su propiedad intelectual. Sin embargo, al no existir entonces una oficina de patentes en Suiza, recurrió a la Oficina de Patentes de Estados Unidos y registró su diseño para un movimiento con tres puentes en forma de flecha. Cinco años después, en 1889, el Tourbillon con Tres Puentes de Oro (también conocido como «La Esmeralda») ganó una medalla de oro en la Exposición Universal de París. Estos tres puentes, tan funcionales como estéticamente bellos, se han convertido en parte esencial del ADN de la marca e incluso han influido en el diseño del logotipo de la compañía, con su característica forma de flecha.

Asimismo, está dotado de una jaula de tourbillon en forma de lira, otro sello distintivo de la marca que se remonta al siglo XIX. Patentado por Abraham-Louis Breguet en 1801, este mecanismo mitiga el efecto adverso de la gravedad sobre la precisión del movimiento. Al colocar el escape y el órgano regulador en una jaula giratoria que rota 360° cada 60 segundos, se reducen los errores de posición, mejorando así el rendimiento cronométrico. Constant Girard-Perregaux estaba fascinado por los escapes, especialmente por el tourbillon. Además, a lo largo de su carrera, se dedicó a crear relojes de bolsillo cada vez más precisos y participó en varios concursos, incluidas las Exposiciones Universales. En lel reloj de bolsillo que Constant presentó a Exposición Universal de París1867, además de los tres puentes exhibían un tourbillon.

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Por último, los relojes de sonería forman parte de la historia de Girard-Perregaux. Ya a finales del siglo XVIII, el relojero ginebrino Jean-François Bautte, gracias a quien la firma puede rastrear sus orígenes hasta 1791, producía mecanismos de repetición capaces de dar las horas y los cuartos. En 1996, Girard-Perregaux combinó un repetidor de minutos y un tourbillon por primera vez en un reloj de pulsera, una gran complicación que forma parte del ADN de la marca desde su concepción.

El Girard-Perregaux Minute Repeater Flying Bridges

Su caja de oro rosa no es precisamente pequeña, ya que mide 46 mm de diámetro y 17,9 mm de grosor. Este gran tamaño no es aleatorio, ya que responde a una función práctica: el espacio es crucial para que el sonido resuene. Los cristales de zafiro en forma de caja, tanto en la parte frontal como en la trasera, actúan como pequeñas cámaras de sonido, amplificando y difundiendo el sonido producido por los martillos al golpear los gongs. Al mismo tiempo, ofrecen una vista sin obstáculos del movimiento, que parece flotar en el aire.

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Si bien no se trata de una pieza deportiva, Girard-Perregaux se esmeró en el diseño del mecanismo deslizante que activa la repetición: en lugar de la construcción tradicional, que suele dejar una abertura visible al accionar la corredera, integra el sistema en una carrura monobloque que logra ofrecer una hermeticidad de 30 metros, una cifra notable si tenemos en cuenta que muchos repetidores de minutos ofrecen poca o ninguna hermeticidad. Para complementar su look moderno, se entrega con una correa de caucho negro texturizado y un triple cierre desplegable.

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La esfera y el impresionante calibre GP09530-2198 con repetidor de minutos, tourbillon y micro rotor

Normalmente, dedicaríamos tiempo a hablar de los detalles de la esfera, pero eso es difícil con el Minute Repeater Flying Bridges porque el movimiento es la esfera. Los dos modernos puentes de oro rosa dominan la escena, extendiéndose horizontalmente a través del movimiento, mientras el tercero se dispone en la parte trasera. Estos puentes de diseño vanguardista guardan un gran parecido con los puentes Neo, presentados por primera vez en 2014. En esta ocasión están fabricados en oro rosa, aunque presentan un acabado negro que deja entrever su noble composición únicamente en los bordes biselados.

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Los índices horarios aplicados y rellenos de material luminiscente de emisión azul se disponen en el realce perimetral de oro rosa, mientras las manecillas centrales esqueletizadas de oro rosa, también luminiscentes, indican las horas y los minutos. La platina y los puentes están fabricados en titanio, un material rígido y ligero que facilita la propagación de las vibraciones a través del movimiento.

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El movimiento que late a una frecuencia de de 21.600 alternancias por hora, cuenta con un micro rotor oscilante de oro blanco ubicado en el lado opuesto del barrilete principal, cuyo muelle almacena 60 horas de reserva de marcha. Está compuesto por 475 piezas y su fabricación requiere aproximadamente 440 horas, un trabajo artesanal realmente excepcional. Gran parte de este tiempo se dedica a realizar y pulir manualmente sus más de 1.340 chaflanes (incluidos 295 ángulos internos), que convierten la luz en un componente esencial del diseño del calibre GP9530. Como homenaje a esta artesanía, Girard-Perregaux adorna cada reloj con una pequeña placa con las iniciales del relojero que lo construyó.

Si volvemos a la parte frontal del movimiento, lo encontramos rodeado de los timbres metálicos blancos. Los dos martillos se encuentran a ambos lados del logotipo GP, luciendo un acabado pulido a espejo, una técnica considerada una de las más difíciles de realizar. Para ello, la superficie plana de la pieza de acero se pule sobre una placa de estaño recubierta con pasta de diamante.. Su disposición en la parte frontal permite al usuario ver cómo los martillos marcan las horas, los cuartos y los minutos en secuencia. Para mejorar el sonido se fijó la platina principal de titanio directamente a la caja de oro, y además se optó por el uso de cristales de zafiro similares en ambas caras. Su simetría y diseño abombado logra amplificar la melodía producida por los martillos que golpean los gongs.

Para evitar ruidos o interferencias que puedan perjudicar la pureza del sonido, los gongs y sus soporun tes están fabricados a partir de una única pieza de metal, y el regulador de golpes centrífugo se ha movido a la parte trasera del movimiento. Por último, el micro rotor de oro blanco con joyas engastadas del nuevo sistema de cuerda automática oscila en completo silencio, ya que está montado sobre una joya en lugar de un tradicional rodamiento de bolas.

El calado del calibre es una elección estética a la par que funcional. Además de mostrar el delicado mecanismo interno del movimiento, su estructura etérea también garantiza una resonancia óptima. El sonido apenas tiene obstáculos, puesto que reverbera dentro de la caja.

Una hermosa y moderna obra maestra.

Sin duda, relojes como el nuevo Minute Repeater Flying Bridges son exclusivos. Girard-Perregaux no ha revelado la cantidad de producción anual prevista, pero el tiempo de producción sin duda limitará la producción. La excepcionalidad de la pieza queda reflejada en su precio: 564.000 CHF (impuestos incluidos). Si, tremendamente caro pero a la vez un precioso ejemplo de alta relojería en su máxima expresión, del que admiro, además, el enfoque moderno de una complicación tan tradicional.

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Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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