Remontémonos a 2016, año en que Chopard presentó el L.U.C Full Strike, su primer reloj con repetición de minutos que presentaba la particularidad del revolucionario uso de timbres de zafiro integrados en el cristal del reloj como pieza monobloque, logrando un delicado, audible y delicioso sonido. Su extraordinario nivel técnico lo hizo acreedor del máximo honor en el Gran Premio de Relojería de Ginebra (GPHG) de 2017: la prestigiosa Aguja de Oro. Siguiendo su camino, en estos casi diez años se han ido lanzando versiones cada vez más innovadoras en ediciones limitadísimas. Pero el nuevo L.U.C Grand Strike presentado como celebración del 30º. aniversario de la manufactura Chopard en Fleurier va un paso más allá, siendo el reloj más complicado jamás fabricado por la firma. Fruto de más de 11.000 horas de investigación y desarrollo, se basa en diez patentes propias, cinco de las cuales fueron desarrolladas para este reloj con gran sonería, pequeña sonería, repetición de minutos y regulador de tourbillon.
Sonería y repetición de minutos
Puedo contar con los dedos de las manos las marcas que han creado su propio reloj de pulsera con gran sonería. Es una de las pocas cosas en la relojería que ha demostrado ser lo suficientemente desafiante como para seguir siendo poco común. El mecanismo de sonería utiliza timbres y martillos para crear combinaciones de sonidos graves y agudos, que se utilizan para indicar la hora actual o para marcar el paso del tiempo. Tradicionalmente, la gran sonería se asocia con una pequeña sonería y un mecanismo de repetición de minutos. Tanto la grande como la pequeña sonería marcan las horas y los cuartos automáticamente, aunque solo la gran sonería repite la hora en cada cuarto. Normalmente, un pulsador o corredera permite silenciar el mecanismo. Por su parte, la repetición marca la hora a demanda.
Sonido cristalino en zafiro
Un aspecto crucial en cualquier reloj con sonería es la calidad del sonido, ya sea su potencia como su claridad y nitidez. Durante décadas, tanto los relojeros como sus clientes aceptaron que los relojes con sonería sonaban metálicos y, la mayoría de las veces, apenas audibles. Para lograr la calidad de sonido de los L.U.C Full y Grand Strike, Chopard colaboró con la Haute Ecole du Paysage, d’Ingénierie et d’Architecture (HEPIA), una universidad de ingeniería de Ginebra, para analizar las características técnicas del característico sonido del Full Strike y el Grand Strike, y también para compararlo con los relojes de sonería tradicionales con gong de acero.
El Chopard LUC Full Strike de 2016 supuso una revolución al convertirse en el primer reloj con sonería que se podía disfrutar sin tener que silenciar a todos los presentes, acercarse demasiado al oído o usar un amplificador de madera. Logró un sonido inigualable gracias al diseño del movimiento, la gestión de energía, recurrir a un regulador silencioso y desarrollar la genial idea de convertir el cristal de zafiro frontal en un altavoz. Cuando se golpean los timbres de cristal de zafiro, vibran al unísono con el cristal de la esfera, canalizando el sonido directamente hacia el exterior del reloj y evitando la disipación de energía a través del movimiento o la caja.
Naturalmente, la sonería gana en claridad y en pureza tonal, sumándose al excepcional sonido generado por la estructura monocristalina de los timbres de zafiro. Las notas que toca el L.U.C Grand Strike están afinadas para producir un acorde en Do sostenido – Fa natural, un intervalo musical que la mente interpreta como una transmisión de estabilidad y unidad. La sonoridad, el timbre, la armonía y el ritmo son realmente excepcionales. Prácticamente no hay ruido de fondo gracias al regulador con sus dos muelles que regulan la velocidad del sonido.
Otro aspecto de gran importancia es que los timbres integrados en dicho cristal de zafiro no son redondos, sino ortogonales de sección cuadrada para ofrecer una mayor superficie de contacto entre ellos y los martillos. Los ángulos rectos a lo largo del timbre sirven para canalizar y dirigir las ondas sonoras hacia distintos modos de vibración, de forma similar al modo en que las lentes polarizadas pueden canalizar y dirigir las longitudes de onda de la luz. Este complejo patrón vibratorio crea un sonido rico y con matices que resulta armonioso y texturizado al oído. Cada vez que se activa manualmente (la repetición de minutos) o automáticamente (gran sonería o pequeña sonería) la melodía, 34 componentes se ponen en marcha para indicar la hora con claridad y precisión. Guiados o retenidos por una serie de 22 resortes ajustados a mano, estos 34 componentes solo necesitan 0,03 segundos para pasar del modo de espera al modo de acción. En la danza mecánica que sigue, las palancas descienden, las levas se extienden y los engranajes avanzan, todo ello hasta el momento final en el que el martillo golpea el timbre.
Cuando tenemos una ventana temporal de 0,03 segundos y una tolerancia de fabricación de solo unas pocas micras entre las diversas piezas, es cuando nos damos cuenta del prodigio mecánico que representa. Cada uno de estos relojes es construido por un solo relojero, porque solo una persona puede realizar un seguimiento del trabajo de ensamblaje y ajuste que ya se ha realizado, y lo que queda por hacer.
Eficiencia energética
Se podría pensar que el reto reside en concentrar todas estas funciones en el menor espacio posible, y se tiene razón, pero solo en parte. Otra dificultad importante es la gestión de la energía. La activación automática de la sonería consume mucha energía del movimiento, lo cual debe tenerse en cuenta y, de hecho, diseñarse para ello.

Si bien la petite sonnerie puede parecer más eficiente energéticamente que la grande sonnerie, en realidad tiene un umbral de energía más alto que esta última complicación. Esto se debe al mecanismo que suprime las campanadas de las horas a los cuartos, lo que actúa como un freno para el sistema de sonería y reduce la reserva de marcha
Esto nos lleva directamente a uno de los principales problemas de los relojes con sonería: la gestión de la energía. El calibre L.U.C 08.03-L de carga manual lata a 28.800 alternancias por hora (4 Hz) y cuenta con dos barriletes, uno para las funciones correspondientes al cronometraje, con una reserva de marcha de 70 horas, y otro independiente para las complicaciones de la sonería. Cuando está completamente cargado, el barrilete de la sonería proporciona 12 horas de funcionamiento ininterrumpido cuando se encuentra en el modo de gran sonería. Ambas reservas de energía se muestran en escalas concéntricas a las dos en punto.
Fiabilidad del mecanismo
Luego está la cuestión de la fiabilidad y la durabilidad. Desde la creación del prototipo, el control de calidad interno del L.U.C Grand Strike en Chopard Manufacture implica 62.400 activaciones de la sonería (la mitad en cada modo de sonería) en un proceso acelerado que simula cinco años de uso en tan solo tres meses. Durante este tiempo la repetición de minutos también se activa continuamente mediante el pulsador de la corona, 3.000 veces para garantizar que el movimiento pueda soportar un uso prolongado. En total los timbres de cristal de zafiro se golpean más de medio millón de veces durante estas rigurosas pruebas, lo que demuestra la resistencia del calibre propio, el L.U.C 08.03-L.
Riesgo mecánico
Hemos de tener en cuenta el riesgo mecánico si se acciona la corona o alguna de las funciones en el momento equivocado. Hay docenas y docenas de piezas delicadamente alineadas e interdependientes que se deslizan, se mueven, se empujan y se tiran unas de otras; modificarlas mientras están en funcionamiento puede acarrear una costosísima reparación. Para evitar daños durante la manipulación, el L.U.C Grand Strike está equipado con una serie de mecanismos de seguridad.
El modo se puede cambiar durante una sonería sin ningún riesgo. La sonería no se puede activar al extraer la corona y ésta tampoco se puede extraer al activarse. Gracias a una nueva patente, una vez agotada la reserva de marcha de la sonería, no se puede activar, evitando así la posibilidad de una sonería incompleta o parcial. Otra patente redefinió la geometría de los martillos de sonería, modificando su momento de inercia para minimizar cualquier impacto potencialmente dañino sobre los timbres de cristal de zafiro en caso de un golpe accidental.
Caja, esfera, calibre
El L.U.C Grand Strike exhibe una caja de oro blanco ético que, con un diámetro de 43 mm y un grosor de 14,08 mm, adopta los códigos de la nueva estética L.U.C introducida a principios de 2025, con bisel curvo, asas soldadas, corona estriada y un sistema de intercambio de correas. La sobriedad de las curvas y el perfil del diseño de la caja atraen la mirada directamente hacia el calibre L.U.C 08.03-L, que es totalmente visible gracias a la esfera abierta.
La primera impresión del Grand Strike es de una profundidad extraordinaria. La esfera es casi inexistente, salvo la escala de minutos grabada en el interior del cristal de zafiro y las pequeñas subesferas concéntricas para los indicadores de reserva de marcha. Esta profundidad reduce visualmente el tamaño del reloj que, gracias a su nuevo y elegante diseño, se percibe compacto a pesar de su considerable tamaño. A las 10 en punto dos martillos de acero pulido indican claramente la naturaleza sonora de este reloj que puede ajustarse a tres modos de sonería -Gran Sonería (G), Pequeña Sonería (P) y Silenciosa (S)- mediante un selector deslizante de situado junto a la corona.
Si se desea, la sonería automática del L.U.C Grand Strike puede silenciarse por completo, y el reloj solo marcará la hora cuando se active manualmente su función de repetición de minutos a través del pulsador coaxial ubicado en la misma corona. La mitad inferior de la esfera del reloj está ocupada por un tourbillon de 60 segundos, un recordatorio visual del rendimiento del movimiento certificado por el COSC. En la mayoría de los relojes, un tourbillon sería noticia de primera plana, pero en el Grand Strike apenas alcanza las tres características principales. El Grand Strike no solo incorpora un tourbillon, sino que también ofrece una inusual función de parada de segundos para ajustar la hora con respecto a una señal horaria de referencia. Estas características son esenciales en los relojes con escape fijo, pero con los tourbillon es aún más difícil, ya que la jaula gira y cualquier palanca de parada de segundos debe mantenerse alejada de los pilares de la jaula. Este es un detalle considerado que concuerda con otro aspecto del Grand Strike: su certificación de cronómetro COSC. El movimiento incluso se probó en modo petite sonnerie, lo que demuestra la eficacia de la configuración de dos trenes. En otras palabras, la energía reservada para la sonería se distribuye del tren de cronometraje, de modo que las sonerías no afecten negativamente la amplitud del volante.
La complejidad del movimiento y los acabados, tanto en la parte delantera como en la trasera, son realmente impresionantes, con pulido negro, anglâge y Côtes de Genève, todos ellos ejecutados según los exigentes estándares del Poinçon de Genève. Los puentes y la platina están hechos de plata alemana, y el puente del tourbillon es de acero inoxidable pulido a espejo. Cada uno de los 686 componentes del movimiento del Chopard LUC Grand Strike se termina a mano y se revisa individualmente para obtener el Poinçon de Genève. Las piezas decoradas se ensamblan y, si no funcionan correctamente, deben ser desmontadas para ajustar la geometría, repintarlas, volver a ensamblarlas y asegurarse de que funciones a la perfección con el resto de las piezas que la rodean.
El Chopard LUC Grand Strike se entrega con una correa de piel de aligátor cosida a mano con forro de aligátor y una hebilla desplegable. Con una producción anual estimada de dos unidades, su precio es de 780.000 CHF.







































































































