A. Lange & Söhne presenta una nueva versión del Richard Lange Jumping Seconds en oro blanco y esfera de oro rosa.

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Como parte de sus novedades para los Geneva Watch Days 2025, A. Lange and Söhne presenta una nueva edición limitada del Richard Lange Jumping Seconds. Implementando su particular diseño de reloj regulador, la complicación de segundero muerto y un escape de fuerza constante, luce una nueva y muy atractiva paleta de colores gracias a su caja de oro blanco (el platino fue el metal elegido para la edición original de 2016) y a su esfera salmón en oro rosa.

Lange & Söhne Richard Lange Jumping Seconds-001

El nuevo A. Lange & Söhne Richard Lange Jumping Seconds presenta una caja de 39,9 mm de diámetro por 10,60 mm de grosor, unas proporciones perfectamente equilibradas que realza la sobria elegancia que define a Lange. Fiel a su estilo, el diseño de la caja es limpio y clásico, con un bisel redondeado y pulido de tamaño comedido que contrasta con el cepillado de la carrura cepillada. En la parte trasera, la caja está rematada por un gran cristal de zafiro que nos permite admirar el impecable nivel de acabados del calibre L094.1.

Lange & Söhne Richard Lange Jumping Seconds-003

Además de por su altísimo nivel mecánico, A. Lange & Söhne es reconocida por sus diseños de esfera poco convencionales, aunque armoniosos e impecablemente equilibrados. Y la esfera del nuevo Richard Lange Jumping Seconds podría ser uno de los mejores ejemplos de esta filosofía. Estamos ante una elegante regulador, con las visualizaciones de horas, minutos y segundos asignadas a su propia subesfera. Si bien las indicaciones de horas y minutos, casi simétricas, se superponen en la mitad inferior de la esfera, la mayor parte del espacio está reservado para la complicación característica del Richard Lange: el segundero saltante o segundero muerto, cuya manecilla se detiene por un segundo completo en cada indicador. Aunque parece «imitar» el movimiento saltante del segundero de un económico reloj de cuarzo, conseguirlo mecánicament sin que varíe la frecuencia de oscilación es en realidad muy complejo. Requiere un mecanismo que acumule estos impulsos y los libere una vez exactamente cada segundo.

Lange & Söhne Richard Lange Jumping Seconds-006

Por supuesto, es el sentido del equilibrio visual lo que realmente lo hace destacar, con una armonía cuidadosamente estudiada entre cada elemento de la esfera, los grosores de las líneas tampografiadas, las tipografías y su distribución de espacios. Incluso se aprovecha el espacio donde intersectan las tres subesferas para albergar una ventana triangular que cambia a color rojo diez horas antes de que se agote la reserva de marcha. La superficie de oro rosa luce una elegante y delicada textura mate de grano fino que le confiere un suave tono salmón.

Mecánicamente no presenta cambio alguno respecto a las anteriores versiones: el nuevo A. Lange & Söhne Richard Lange Jumping Seconds late al ritmo del movimiento de cuerda manual L094.1. Con unas dimensiones de 33,6 mm de diámetro y 6 de espesor se adapta de manera perfecta a la caja que lo contiene dejando un espacio de tan sólo 3,15 mm en el plano horizontal y de 2,3 mm en el vertical. Y es que lo importante no radica únicamente en conseguir las complicaciones sino también en hacerlo en el marco de unas dimensiones que mantengan la comodidad de uso y la elegancia del conjunto. La gran particularidad de este movimiento radica en la existencia de dos trenes de engranajes en lugar de uno sólo. El primero de ellos conecta el barrilete – que alberga el muelle real – con el volante, con la función de aportar la energía al escape y al órgano regulador, mediante un mecanismo de reajuste de la tensión a intervalos regulares de un segundo.

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Este mecanismo es visible a través de la abertura practicada en la trasera del movimiento, sobre el puente del tren de engranajes, y cumple de hecho con una doble función de compensación: la primera al respecto de la disminución progresiva de las pérdidas de fuerza del muelle real y, la segunda, para con las eventuales oscilaciones en el valor del par de fuerzas en el momento del salto del segundero. La combinación de ambos efectos desembocan en una amplitud constante durante las 42 horas de reserva de marcha del calibre.

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El segundo de los trenes de rodaje es mediante el cual el barrilete activa el mecanismo saltante transformando las seis semi-oscilaciones por segundo del volante en un único paso del segundero. Como probablemente muchos de vosotros ya sabéis, aunque el movimiento de la aguja de los segundos en los relojes automáticos es aparentemente continuo, la realidad es que entre dos segundos consecutivos realiza un número de desplazamientos igual al doble de la frecuencia de oscilación del órgano regulador. Así, por ejemplo y en el caso de este Richard Lange, las 21.600 alternancias por hora se traducirían en un total de 6 desplazamientos del segundero por cada segundo (21.600 alternancias por hora son 6 alternancias por segundo lo que equivale a una frecuencia de 3 Hz). La complicación de los segundos muertos consiste precisamente en mantener el segundero estático durante todo el tiempo para liberarlo únicamente cada segundo. En el caso de Lange, este proceso está dirigido por el mismo mecanismo desarrollado por F. A. Lange en 1867 y por el que la manufactura obtendría diez años más tarde una de las primeras patentes otorgadas por el nuevo Registro de Patentes Imperial fundado por aquel entonces.

Finalmente, y aunque no por ello menos importante, el calibre L094.1 incorpora el mecanismo zero-reset que facilita la sincronización del reloj de una manera excelente al hacer saltar la aguja de los segundos hasta la posición de cero en el momento de extraer la corona.

Fiel al estilo Lange, el L094.1 es una sinfonía de acabados clásicos germánicos. Presenta estrías en la media platina y los puentes superiores, tornillos pavonados al calor, biselado pulido, cepillado arabesco bajo el volante, perlado en los puentes inferiores apenas visibles, esmerilado mate en la platina principal, chatones de oro, grabado chapado en oro en toda la pieza y una gloriosa filigrana barroca tallada a mano a lo largo del puente del volante. Este mecanismo es visible a través de la abertura practicada en la trasera del movimiento, sobre el puente del tren de engranajes, y cumple de hecho con una doble función de compensación: la primera al respecto de la disminución progresiva de las pérdidas de fuerza del muelle real y, la segunda, para con las eventuales oscilaciones en el valor del par de fuerzas en el momento del salto del segundero. La combinación de ambos efectos desembocan en una amplitud constante durante las 42 horas de reserva de marcha del calibre.

El Richard Lange Jumping Seconds se entrega con una clásica correa de piel de aligátor en marrón tabaco intenso.Solo se fabricarán 100 ejemplares, que estarán disponibles a través de distribuidores autorizados.

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Ingeniero geólogo, Master en Geología Marina y Master en Restauración Medioambiental, Co-fundador y editor en Watch-test. Opinión, pasión y rigor, son los pilares fundamentales que sustentan la redacción de mis artículos. La clave, disfrutar de una profesión que coincide con mi afición.

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