Los Zenith Defy Chronograph USM son fruto de la colaboración entre un fabricante de relojes y otro de mobiliario. Durante las últimas décadas se ha convertido en corriente lanzar reloj fruto de la asociación de un afirma relojera con deportistas y artistas de todo tipo, incluso con cocineros, pero seguro que nadie imaginaba que esta pauta iba a llegar al mundo del mobiliario, pero USM no es un simple fabricante de muebles; juega en otra liga y es todo un icono en su sector, incluso en el mundo del arte. Prueba de ello es que el sistema USM Haller forma parte de la colección permanente de diseño del museo de arte moderno (MoMA) de Nueva York.
Siempre he sido un admirador de USM ya que ha logrado el milagro de aunar dos conceptos muy difíciles de compaginar; la estética y la funcionalidad. Todo se inició en 1965 cuando se presentó el sistema USM Haller, un sistema de mobiliario modular tan aparentemente simple como funcional y fascinante en su concepto. Además de su modularidad, el mobiliario USM se distingue por la utilización del acero en sus estructuras y por la precisión de sus uniones y la calidad de sus acabados. Todas estas son características comunes a os relojes suizos de alto nivel, entre ellos Zenith. De ahí que, al final, esta colaboración tan atípica se convierta en absolutamente coherente.




La colección Defy abarca tres series de relojes, los Extreme, los Skyline y los Revival. Las tres comparten su carácter deportivo, a lo que las dos últimas añaden polivalencia y un aire elegante. Las tres se diferencian claramente por el diseño de su caja y el Defy Chronograph USM pertenece claramente a los Revival. Lo desconcertante es que Zenith ha obviado este termino en su nombre.
El diseño de la caja de los Defy Revival es inconfundible, una distinción que le otorga el conjunto octogonal de su carrura con su bisel de 14 caras. El material elegido es el acero y su tamaño mantiene los 37 milímetros de diámetro que caracterizan esta serie. Uno de los grandes iconos de Zenith en su larga historia es el icónico Calibre El Primero y curiosamente, desde su creación en 1960, ningún Defy había equipado un movimiento de cronógrafo, un “sacrilegio” que soluciona el Defy Chronograph USM.
Concretamente, en este caso, el mecanismo que equipa este USM es el Calibre El Primero 400. Se trata de un movimiento de cronógrafo de carga automática y alta frecuencia, cuyo volante oscila a 36.000 alternancias por hora y genera una reserva de marcha de 55 horas. El cristal de zafiro del fondo de la caja del Defy Chronograph nos permite ver el reverso d este calibre y también apreciar la personalización de la masa oscilante con el logotipo de USM.
Aparte de su estructura tubular de acero cromado, lo que distingue al sistema USM Haller son sus paneles termolacados, ya sean estantes o puertas, que se ofrecen en 14 colore distintos, la mayoría de ellos muy vivos. Zenith recurre a cuatro de estos colores USM para el fondo de las esferas de las cuatro versiones del Defy Chronometer USM que nosn ofrece. Estos olores son el azul genciana USM, el amarillo oro USM, el verde USM y el naranja puro USM.


Este Defy Chronographe USM es un reloj que atesora muchas cualidades en cualquiera de sus versiones. Aporta una caja y un brazalete históricos a lo que suma un tamaño y un metal (el acero) sumamente versátiles. Si le añadimos unas esfera tan únicas como atractivas, le convierten en una seria opción a considerar como reloj de todo uso altamente exclusivo.
La exclusividad del Defy Chronograph USM ser la concede su condición de edición limitada a 60 unidades para cada una de las cuatro versiones. El reloj se entrega con un mueble modular USM diseñado a medida. Su precio es de 12.000 EUR.






























































































