El pasado 1 de marzo se cumplieron 60 años desde que la NASA declaró el OMEGA Speedmaster como “Flight Qualified for all Manned Space Missions"

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Pocas circunstancias más ideales, o ninguna, podría imaginar una marca relojera que esta auténtica relación entre el Speedmaster de Omega y la NASA. Recalco lo de auténtica porque no se trata de la típica relación publicitaria, sino de un concurso interno que realizó la NASA para elegir un cronógrafo apto para sus misiones tripuladas. El Speedmaster fue el elegido porque fue el único que sobrevivió a las pruebas.

Fue en 1964 cuando Deke Slayton, Director de Operaciones de la NASA, emitió una solicitud de «cronógrafos de alta calidad» y la remitió a varias marcas de relojes. A cada empresa se le pidió que enviara tres cronógrafos de pulsera, que se someterían a los exámenes más intensos imaginables. De todas las marcas que recibieron la carta de Deke Slayton, solo cuatro respondieron, una de ellas Omega.

Cualquier pieza de hardware que se utilizara en los vehículos espaciales tenía que ser calificada por los controladores de seguridad, fiabilidad y calidad de la NASA. El ingeniero James Ragan era el responsable de examinar y certificar los relojes cronógrafo, una tarea prioritaria durante sus 36 años de carrera en la Agencia Aeroespacial. Cuando James Ragan recibió los relojes de las cuatro marcas, excluyó uno de inmediato, porque no cumplía las especificaciones exigidas. Así, los tres restantes cronógarfos, de tres marcas diferentes, fueron sometidos a las 11 pruebas para determinar si eran aptos para ser utilizados en las misiones espaciales de la NASA.

1 – Prueba de alta temperatura Después de soportar 48 horas a 70 °C, los relojes se enfrentaron 30 minutos a 93 °C en un vacío parcial. Fue en esta etapa, en el vacío térmico, donde los relojes de las otras dos marcas fallaron. El Omega Speedmaster era el único reloj que aún sobrevivía.
2 – Prueba de baja temperatura El reloj pasó 4 horas en un entorno de -18 °C.
3 – Prueba de vacío El reloj se calentó en una cámara de vacío y luego se enfrió inmediatamente a -18 °C durante varios ciclos.
4 – Prueba de humedad Se creó un entorno de humedad del 95 % con temperaturas que oscilaron entre 25 °C y 70 °C. Se requería al reloj que sobreviviera durante diez ciclos de 24 horas.
5 – Prueba de corrosión El reloj se enfrentó durante 48 horas en una atmósfera de oxigeno a 70 °C
6 – Pruebas de resistencia a los golpes Replicando la gravedad de los viajes espaciales, el reloj se enfrentó a seis choques de 40 G en seis direcciones diferentes.
7 – Prueba de aceleración El reloj soportó una aceleración progresiva a 7,25 G durante unos cinco minutos y luego a 16 G durante 30 segundos en tres ejes.
8 – Prueba de baja presión El reloj se sometió a una presión de 10-6 atmósferas a 70 °C durante 90 minutos, luego a 93 °C durante 30 minutos.
9 – Prueba de alta presión El reloj fue sometido a una presión de aire de 1,6 atmósferas durante 60 minutos.
10 – Prueba de vibración Para simular los extremos del lanzamiento de una nave espacial, el reloj se enfrentó a vibraciones aleatorias en tres ejes entre 5 y 2.000 Hz con una aceleración de 8,8 G.
11 – Prueba de sonido Para garantizar la fiabilidad contra el ruido, el reloj se sometió a 130 decibelios a frecuencias de 40 a 10.000 Hz durante 30 minutos.

Omega Speedmaster; 60 años del certificado NASA - test

El 1 de marzo de 1965, la NASA certificó al Omega Speedmaster como «Calificado para todas las Misiones Espaciales Tripuladas». Este día se inició la impresionante historia del Speedmaster en las misiones espaciales. Entre ellas cabe resaltar que, además de muchas otras misiones, participó en todos los alunizajes de la historia. Obviamente, este hecho ha concedido al Speedmaster un status de leyenda del que pocos relojes pueden presumir.

Omega Speedmaster; 60 años del certificado NASA - EVA

Esta certificación era tan exigente porque lo que se testaba era su capacidad para las misiones EVA (Extra Vehicular Activity), que se realizan en el espacio, fuera de la protección del vehículo. En la imagen superior, podemos apreciar claramente el Omega Speedmaster ceñido en el brazo derecho, por encima del traje espacial del astronauta. Para que no quepa duda sobre su autenticidad, es importante remarcar que todas las imágenes que ilustran este artículo provienen de los archivos públicos de la propia NASA.

Desde que se inició su carrera espacial, el Speedmaster de Omega ha experimentado multitud de evoluciones, incluidas las que originaron añadir el término “Professional” a su nombre o el apelativo de “Moonwatch”. Todo esto, solo en lo referente a los herederos del Speedmaster ST 105.003, que fue la primera referencia que se aprobó. Sobre estos relojes se publica regularmente (para actualizarlo) el libro “Moonwatch Only” en el que sus autores, Grégoire Rossier y Anthony Marquié, realizan una impagable labor de recopilar absolutamente todas las referencias del Moonwatch y de las variaciones que experimentan en el más nimio de sus detalles. Si nos referimos a todos los Omega Speedmaster, el número de referencias y variaciones puede calificarse de incontable.

Omega Speedmaster; 60 años del certificado NASA - trio

Esta es una imagen representativa de tres referencias icónicas de esta leyenda relojera; la original y las dos descendientes más actuales. De izquierda a derecha, tenemos el primer Speedmaster “espacial”, la referencia ST 105.003 aprobada por la NASA en 1964, en el centro el Speedmaster Moonwatch del 2020, referencia 311.30.40.30.01.001, y a la derecha el Speedmaster Calibre 321, referencia 310.30.42.50.01.001. Este último es la replica prácticamente idéntica del original de 1964 (17.100 €), mientras que el Moonwatch del 2020 (7.700 €) es la referencia actual de esta leyenda relojera.

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Décadas de pasión heredada por la relojería. 17 años transmitiendo esta pasión por internet. Primero fue MundoPanerai, luego Cronomundi, ahora Watch-Test. Unos proyectos que nacieron bajo una idea muy clara que se mantiene en el tiempo: el lector busca opinión de calidad y fiable. Con toda la subjetividad que conlleva, opinión y crítica razonada es lo que pienso seguir ofreciendo.

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