El H08 Squelette ha sido el gran protagonista de las novedades de Hermès en el salón Watches & Wonders 2025 (artículo), pero el Arceau Samarcande ha sido el más elitista. El motivo de la importancia del H08 es que, aun siendo una colección de alta gama, resulta accesible para un amplio segmento de clientes. Por contra, la importancia del Arceau Samarcande de Hermès, reside en que es una obra cumbre de la Alta Relojería ya que, entre otras cosas, ofrece la Gran Complicación mecánica más preciada; la Repetición de Minutos.
Una caja identitaria
La caja del Arceau Samarcande es la característica e inconfundible en esta colección. Gustará más o menos, pero es de las pocas cajas de reloj que existen que lo convierten en reconocible a larga distancia. En este caso su diámetro es de 38 milímetros y el material elegido es el oro blanco.
La colección Arceau es la que emplea normalmente Hermès para implementar las complicaciones medias y las grandes complicaciones. Este es el caso del Samarcande, que sin llegar a los extremos absolutos del Arceau Duc Attelé del año 2024, al que dedicamos este artículo, se ubica en el escalón más alto de la sofisticación mecánica. Lo que sí comparten ambos relojes es la indicación sonora de Repetición de Minutos, algo que delata la corredera ubicada a la izquierda de la carrura, cuya función es cargar y activar la indicación sonora.
El cristal de zafiro del fondo de la caja es de grandes dimensiones y deja admirar la totalidad del reverso del Calibre H1927. El perímetro restante del fondo de la caja es muy estrecho, algo que aprecian los conocedores, ya que implica que el diámetro del movimiento es proporcional al de la caja.
La exquisitez de la esfera del Arceau Samarcande
El protagonismo en la esfera es para el busto de un caballo, emblema de Hermès. No se trata de pintura, ni de escultura, sino de una apertura en la base de la esfera, que sigue el perfil del caballo, y que deja ver parte de anverso del mecanismo. Lo asombroso es que las piezas que se ven parecen diseñadas para reproducir con lógica el busto del caballo. La más notable es un pequeño piñón con un tornillo azul que escenifica a la perfección el ojo del caballo.
El conjunto de esta escena transmite la asombrosa sensación de tratarse de un caballo mecánico, recreado con una estética industrial que contrasta dramáticamente con el estilo decorativo que Hermès implementa en el resto de la esfera. Aunque no lo puedo asegurar, no creo haber visto antes la utilización del valioso cristal de Saint-Louis en la base de la esfera de un reloj. Esta ancestral manufactura cristalera está ubicada en la pequeña población francesa de Saint-Louis-lès-Bitche, donde se fundó la marca en 1586. Se grata de un pueblo de apenas 500 habitantes, donde todo está enfocado a la cristalería de muy alta gama.
El color elegido para el cristal es el azul y su brillo es realmente espectacular. Creando un atractivo contraste, los índices horarios están escenificados mediante números árabes con la tipografía característica de los relojes Arceau. En función del modelo de este reloj, estas cifras árabes están realizadas en oro o están rodiadas, y su acabado es pulido. Lo mismo es aplicable a las agujas centrarles de horas y minutos.
Calibre Hermès H1927; un movimiento de élite
El mecanismo que equipa este Arceau Samarcande es el Calibre Hermès H1927, una movimiento mecánico de carga automática cuya visión es todo un espectáculo. Si observamos su anverso (izquierda), me intrigan unos raros puentes con forma de bustos de caballo enfrentados. Sería otro detalle estético original, sino fuera porque el anverso de un movimiento queda por debajo de la base de la esfera, y por tanto resulta invisible. En el caso de este Hermès Arceau Samarcande ya hemos visto la apertura de la esfera que permite ver algunos de los elementos del movimiento, pero estos raros puentes quedan emplazados en otra ubicación.
El reverso de este Calibre nos muestra alguno de sus elementos clave. Los más importantes son, sin duda, los dos martillos ubicados a las 12, que al golpear los timbres del perímetro del movimiento generan el sonido de la Repetición de Minutos. Ubicada opuestamente, en la zona inferior del movimiento, podemos observar la masa oscilante, que genera la energía y posibilita el automatismo del reloj. No se trata de una masa oscilante convencional, centrada y con un perímetro equivalente al del movimiento. Tampoco la podemos calificar como un micro-rotor, ya que su diámetro es bastante mayor de lo habitual en este esquema. Por tanto, podríamos calificarla como de micro-rotor de gran tamaño, que cumple el parámetro de integrarse en el movimiento, lo que evita añadir altura extra. Esta masa oscilante esta decorada con el grabado de un carruaje, otro de los símbolos de Hermès.
Como punto culminante, el Calibre Hermès H1927 estrena un novedoso sistema de indicación sonora, consistente en un esquema de 3 martillos que percuten tres timbres distintos. Por ello, en lugar de indicar los cuartos mediante una alternancia de sonido grabe y agudo, que es lo habitual en los relejes con complicaciones de Sonería, en el Samarcande los cuartos tienen su propia tonalidad. Si alguien creía que este tipo de complicación ya no podía evolucionar, Hermès acaba de demostrar lo contrario.
Este movimiento tiene 28 mm de diámetro y 4,95 mm de grosor. Está formado por 339 componentes, una cifra que delata la enorme complejidad que encierra. Su volante oscila a una frecuencia de 21.600 alternancias por hora y genera una reserva de marcha de 48 horas. Sus exquisitos acabados, realizados todos a mano, incluyen especialidades como el pulido, el achaflanado, el cerclage y el microgranallado.
Hermès Arceau Samarcande; opciones, precios y opinión
Además de la versión principal que hemos visto en las imágenes de este artículo, Hermès nos ofrece otras dos variantes de este reloj. Ambas se caracterizan por su bisel adornado con un engaste de 72 diamantes talla brillante. Este engaste de brillantes se repite en el perfil de la apertura en forma de busto de caballo, en este caso formado por 89 diamantes.
La caja de una de ellas es de oro blanco y la otra de oro rosa. Sus esfera recurren de nuevo al Cristal Saint-Louis, pero en esta ocasión, en lugar de azul es blanco. Todas estas características califican claramente estas dos versiones como destinadas prioritariamente al público femenino. De todos modos, su tamaño de 38 mm de diámetro, el mismo que el de la versión sin enjoyar, los califica también como unisex.
Mi conclusión es que estamos ante un reloj del máximo nivel, tanto de complejidad mecánica como de calidad de acabados. Su estética, con la apertura en forma de busto de caballo, le añade un importante grado de originalidad. Por tanto, aparte de prejuicios de marca, no se me ocurre ningún motivo para no convertirse en una seria opción ante los grande clásicos de la Alta Relojería.
El precio de la versión con esfera azul y de la engastada con caja de oro rosa es el mismo; 280.000 €. Curiosamente (no se me ocurre el motivo) la versión con diamantes y caja de oro blanco incrementa el precio hasta los 285.000 €.

































































































