Con el Polaris Chronograph Ocean Grey, Jaeger-LeCoultre amplia la oferta de este legendario nombre, reeditado como colección contemporánea en el salón SIHH del año 2018 (artículo). No encontraremos en esta nueva versión del cronógrafo Polaris ninguna novedad a nivel técnico, ya que todo se limita a un nuevo tono gris de su esfera lacada. Esta característica, la esfera lacada, tampoco es nueva ya que recurren a ella las demás versiones del Polaris Chronograph, ofreciéndola en tono azul y también gris.
La diferencia entre la versión ya conocida de esfera gris y la que ahora nos presenta Jaeger-LeCoultre , es que el tono que ofrecen es distinto; tirando al marrón la primera y al verde azulado la segunda. La paradoja, es que si existen tonalidades que no sean el blanco y el negro, ya deja de ser gris, pero esto no deja de ser un tema técnico de concepto, que poco importará a sus futuros propietarios o propietarias.
La caja no experimenta ninguna alteración, ni de diseño, ni de geometría, ni de material, con respecto a sus antecesores. Así, sus dimensiones son de 42 milímetros de diámetro por 13,39 mm de grosor, el material elegido es el acero y en él se combinan los acabados satinado y pulido. Esta última terminación la encontraremos en todos los ángulos biselados y en la cara frontal de los pulsadores del cronógrafo y de la corona.
La configuración de la esfera es idéntica a las otras dos versiones de este reloj. Se trata de la característica disposición de cronógrafo bi-compax, con un totalizador de minutos, en este caos de 30 unidades, ubicado a las 3 horas, y de un pequeño segundero dispuesto simétricamente a las 9 horas. En su perímetro interno, encontramos la escala taquimétrica, que permite calcular velocidades de entre 60m y 500 kilómetros por hora. Dispuesto concéntricamente hacia el centro, con decoración arenada, encontramos otro anillo donde se ubican los índices horarios. En el círculo central encontramos una decoración soleada.
Sobre todas estas superficies es donde se realiza el lacado, consistente en la aplicación de una capa de barniz transparente seguida de cuatro capas de color. Posteriormente se aplica una capa de tono negro, que es la responsable de crear el efecto degradado deseado. Finalmente se aplican 30 capas de laca translúcida con el fin de incrementar la profundidad estética del conjunto.
El fondo de la caja equipa un cristal de zafiro, lo que nos permite ver el reverso del mecanismo que encierra. Se trata del Calibre 761, un movimiento de cronógrafo de carga automática cuyo funcionamiento se controla mediante una estructura basada en rueda de pilares y embrague vertical. Su volante oscila a una frecuencia de 28.800 alternancias por hora y genera una reserva de marcha de 65 horas.
Jaeger-LeCoultre entrega el Polaris Chronograph Ocean Grey con dos correas intercambiables, una de tela técnica gris azulado y otra de caucho negro texturizado, ofreciendo ambas una clara estética deportiva. Su hermeticidad es de 10 bar, una prestación excelente tratándose de un cronógrafo.
Ya hemos visto que la novedad que aporta el el Polaris Chronograph Ocean Grey es de bajo carácter, ya que se trata de un simple nuevo tono del fondo de su esfera. No obstante, a mí personalmente me parece una gran incorporación al catálogo de este reloj. El azul, casi eléctrico, de la primera versión de este cronógrafo desprende bastante espectacularidad, mientras que la versión gris anterior destaca por su discreción, casi exagerada. Esta nueva versión Ocean Grey se sitúa en un espacio equidistante, ofreciendo el atractivo que le aporta su tono gris verdoso/azulado, con la virtud de que no resulta demasiado llamativa. Sin duda, esta sería mi primera opción. Su precio es de 16.300 EUR.

































































































