Slim d’Hermès Quantième Perpétuel
El Slim d'Hermes Quantième Perpétuel es una nueva demostración de que la frase “Hermès se toma en serio la Alta Relojería” no es un farol.
El Slim d’Hermès Quantième Perpétuel se suma a la inaudita serie de novedades que esta legendaria firma parisina, pero suiza en relojería, nos ha mostrado en este año 2025 que llega a su fin. Esto significa que Hermès quiere que su división relojera deje de ser considerada como un complemento y pase a ocupar una preponderancia a la altura del resto de sus “Métiers»
Nada mejor que el Slim d’Hermès Quantième Perpétuel para demostrar las intenciones, ya que estamos ante un reloj con la complicación de Calendario Perpetuo, la puerta de entrada al selecto universo de las Grandes Complicaciones. Cualquier apasionado aspira a poseer un reloj con esta complicación y la mayoría de marcas de nivel lo ofrecen en su catálogo.
Un Calendario Perpetuo nos ofrece de forma automatizada el ajuste de todas sus indicaciones; fecha, día de la semana, mes y año bisiesto, independientemente de la distinta duración de este último y del mes. Aunque no obligado, muchos relojes con Calendario Perpetuo ofrecen también la iniciación de la fase lunar, pero Hermès siempre premia la originalidad y ello se demuestra en diversos aspectos de sus indicaciones.
La primera sorpresa es que Hermès prescinde de la indicación del día de la semana. Aunque lo habitual es mostrar todas las indicaciones que antes he mencionado, estrictamente hablando no es necesario que un Calendario Perpetuo las ofrezca todas. La obligación de esta complicación es que el proceso de ajuste sea automatizado y que indique como mínimo la fecha, ya que de lo contrario esta complicación no tendría sentido.
En lugar del día de la semana, el Slim d’Hermès Quantième Perpétuel ofrece la indicación GMT (segundo huso horario), algo que no es una primicia, pero que sí es extremadamente raro de ver en un Calendario Perpetuo. Así, las indicaciones se distribuyen en la esfera de la siguiente forma: a la altura de las 12 encontramos el fechador por aguja, a las 9 horas se ubica el indicador del mes y el del año bisiesto, y a las 3 horas se emplaza la indicación de la fase lunar.
Finalmente, todo ello se complementa con la atípica indicación del segundo huso horario. No solo es atípico el hecho de ofrecer esta indicación, sino que también lo es la forma de ofrecerla. Se trata de un dial donde se alojan los 12 número correspondientes a las horas, pero distribuidos de forma totalmente irregular y mediante una tipografía creada por el el diseñador gráfico Philippe Apeloig. Una pequeña apertura circular, ubicada entre todos estos diales, nos índica si la hora que se indica es diurna o nocturna, algo imprescindible en un reloj con esta complicación.
Esta esfera la realiza internamente Hermès en su manufactura suiza de Noirmont, donde recientemente he tenido la ocasión de verlo en directo. Como podemos observar en las imágenes, los acabados son de altísimo nivel. Conjuntado con el tono del oro rosa de su caja, Hermès ha optado por tonos marrones en toda la esfera, a los que se aplican diversos acabados; satinado, arenado y grabado circular. El conjunto es realmente fascinante.
Este no es el primer Slim d’Hermès Quantième Perpétuel, pues en su catalogo encontramos otra versión, que difiere por la rara combinación de titanio y platino en su caja, todo ello aderezado con una esfera negra. Port lo demás, ambas versiones comparten su tamaño, de 39,5 mm de diámetro. También comparten su mecanismo, la base del Calibre H1950 al que se añade un módulo de Calendario Perpetuo. Se trata de un movimiento de carga automática cuyo volante oscila a una frecuencia de 21.600 alternancias por hora y genera una reserva de marcha de 48 horas.


